El día de hoy Hooters Costa Rica anunció que debido a la emergencia por el Covid-19 dejará de trabajar de manera temporal incluso en su servicio a domicilio, esto pues es una de las medidas que desde el punto de vista empresarial es válida, no es nada fácil continuar seguir operando en esas condiciones y se vienen tiempos de análisis acerca de cuando es rentable volver a hacer aperturas de este tipo de lugares, sin embargo no es el tema que nos atañe hoy.
Hooters trajo a Costa Rica un concepto muy americano, sus chicas símbolo, sus bailes infantiles, sus vestuarios, su cumpleaños vestido de pollo, su menú de hamburguesas y alitas, cerveza internacionales y unos precios que solo la clase media puede pagar de vez en cuando y ser asumidos como baratos para la clase alta de este país.
Hoy procedí a leer los comentarios en redes sociales en las publicaciones , la mayoría de la población masculina, donde hacían mención a las trabajadoras de este restaurante, se referían a ellas como prepago, cabareteras baratas, pechugonas y otras barbaridades que lo único que evidencia es que el lugar más se ve desde afuera como un lugar donde encuentras a prostitutas trabajando.
El trabajo es sagrado así como la reputación colectiva de cualquier trabajo. Escote y pechos grandes no son sinónimo de prostitución, shorts cortos no es sinónimo de mujer que está dispuesta a sexo y la visión que se tiene de todo esto debe ser revisada en lo interno de la sociedad.
Este producto (como se les ve a las mujeres trabajadoras del lugar) es comprado por hombres en su mayoría, muchos de esos son atraídos por lo mismo que denigran y convierten en cosa.
Seguimos siendo presas del machismo y del estereotipo, seguimos considerando a unas buenas y otras malas por como visten y como nos ganamos la vida. La sociedad nos debe a las mujeres limpiar nuestra autoestima y moral, es ella la que nos ha vendido que la exposición vende, te posiciona y te da catapultas al futuro. Hay que romper con eso ya con la misma rapidez que estamos aprendiendo la virtualidad.
Es suficiente ya de tener que escuchar y leer comentarios denigrantes por parte de los hombres sin repercusiones legales, esto también es violencia, no debe ser permitido y debe ser castigado sin contemplaciones.
Basta con imaginar la lesión moral y emocional que este tipo de argumentos tan sin sentido, pueden provocar en las mujeres que trabajan libre y normalmente en el lugar, y no solo para ellas sino también para toda su familia el resto de los días sin olvido social.
Basta con imaginar la lesión moral y emocional que este tipo de argumentos tan sin sentido, pueden provocar en las mujeres que trabajan libre y normalmente en el lugar, y no solo para ellas sino también para toda su familia el resto de los días sin olvido social.
Cada vez que leemos de esto y no nos manifestamos como mujeres nos convertimos en cómplices y no faltara la que se ponga del lado equivocado y justifique el machismo y la violencia trasladando a las mujeres la culpa por lo que hacen o como se ven.
Basta ya mujeres, basta ya hombres. Somos mujeres y merecemos respeto sin condicionantes, solo respeto.
Con cariño Andre

Así es, dejar de aceptarlo tanto individual como socialmente es la clave
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